Precauciones adicionales que tomaremos en respuesta al coronavirus
Mientras continúan las actualizaciones sobre el impacto del coronavirus, queremos tomarnos un momento para informarle sobre nuestra decisión de implementar medidas preventivas más estrictas en el Hospital San Juan Capestrano con el fin de mantener a salvo a nuestros pacientes/clientes/invitados, sus familias y nuestros empleados. Todos los esfuerzos están guiados por y en cumplimiento de las recomendaciones distribuidas por los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC).

Tenga en cuenta que, por la seguridad de nuestros pacientes, de sus familias y de nuestro personal, ya no se permiten visitas en el Hospital San Juan Capestrano.

  • Esta restricción ha sido implementada de conformidad con las regulaciones corporativas y estatales vigentes para reducir aún más los riesgos asociados con el COVID-19.
  • Por ahora se están investigando métodos alternativos de comunicación, incluyendo la telesalud, que se podrán ofrecer cuando se considere clínicamente apropiado.

Para información específica relacionada con estos cambios y limitaciones, por favor contáctenos directamente.

Monitoreamos las actualizaciones de los CDC constantemente para garantizar que todas las pautas que seguimos sean con base en la información más reciente.

  • Todo el personal ha recibido capacitación en prevención y control de infecciones.
  • Se han brindado pautas exhaustivas de desinfección e higiene.
  • Los suministros para el cuidado del paciente, como mascarillas y desinfectante para manos, están siendo monitoreados y utilizados.
  • Se han revisado los contratos de servicios de limpieza para obtener ayuda adicional.
  • Los artículos del equipo de protección personal se revisan periódicamente para garantizar que su almacenamiento sea adecuado y seguro.
  • Se han mejorado los protocolos de detección.
  • Los carteles informativos de los CDC están exhibidos para proporcionar recordatorios importantes sobre los procedimientos adecuados de prevención de infecciones.
  • Hemos establecido una comunicación permanente con nuestro departamento de salud local para recibir importantes actualizaciones específicas para esta comunidad.

La seguridad de nuestros pacientes, sus familias y nuestros empleados es nuestra principal prioridad, y seguiremos firmes en nuestros esfuerzos para reducir cualquier riesgo asociado al COVID-19.

Los CDC han emitido una lista de consejos fáciles que pueden ayudar a prevenir la propagación del coronavirus.

  • Evite el contacto cercano con personas que estén enfermas.
  • Cubra su tos o estornudos con un pañuelo desechable y luego tírelo inmediatamente.
  • Evite tocarse los ojos, la nariz y la boca.
  • Limpie y desinfecte los objetos y las superficies que tocan con frecuencia.
  • Lávese las manos frecuentemente con agua y jabón durante al menos 20 segundos.
  • Si está enfermo, quédese en casa, a menos que necesite recibir atención médica.

Para información detallada sobre el COVID-19, visite https://www.cdc.gov/coronavirus/2019-ncov/index.html

Signos y Síntomas de los Trastornos Alimentarios

Podemos ayudar a que tanto adolescentes como adultos se recuperen de sus condiciones emocionales, psiquiátricas o adictivas, brindándoles la confianza que necesitan para tener un futuro con esperanza.

Entender la Trastornos Alimentarios

Los trastornos de la alimentación son padecimientos graves de salud mental que pueden tener un impacto severo en la salud psicológica y física de una persona. El daño que las personas hacen a su cuerpo al tener hábitos de alimentación destructivos comúnmente relacionados con un trastorno de la alimentación puede poner en riesgo su vida e incluso requerir de atención médica de emergencia. Las distorsiones psicológicas que experimentan las personas con un trastorno de la alimentación también pueden mermar considerablemente su bienestar en general y provocar una afectación significativa en su funcionamiento.

Los siguientes trastornos de la alimentación se encuentran entre los padecimientos de salud mental más comúnmente diagnosticados que incluyen patrones de alimentación desordenada y efectos psicológicos perjudiciales:

Anorexia nerviosa: La anorexia nerviosa es un trastorno grave de la alimentación que implica la restricción de los alimentos a tal grado que la persona sufre de desnutrición e incluye un temor intenso de subir de peso, por lo que la persona hace dietas o ayuna en respuesta a este temor. El objetivo principal de las personas que sufren de anorexia es alcanzar el menor peso posible por cualquier medio que consideren necesario, incluyendo el ejercicio excesivo, las purgas y la supresión total de la alimentación.  

Bulimia nerviosa: Cuando una persona intencionalmente come en exceso y luego toma medidas drásticas para eliminar los alimentos de su cuerpo inmediatamente después de haberlos consumido, es probable que esté sufriendo de bulimia nerviosa. Las personas que sufren de esta enfermedad mental suelen dirigir su atención hacia la forma y el peso de su cuerpo y participan en conductas peligrosas, tales como el vómito autoinducido, a fin de tener la forma y el peso que desean.

Trastorno de sobrealimentación compulsiva: Aquellas personas que consumen cantidades excesivas de comida más allá de lo que se considera como saludable probablemente están luchando contra un trastorno de sobrealimentación compulsiva. Un factor principal de este trastorno de salud mental es el deseo de comer continuamente a pesar de los sentimientos de culpabilidad y/o vergüenza que resultan al participar en este tipo de conductas. Los periodos de alimentación excesiva suelen ocurrir en episodios y pueden conllevar a la aparición de varios padecimientos de salud peligrosos.     

Afortunadamente, existen opciones de cuidados benéficos diseñados para brindar a las víctimas de esta enfermedad el tratamiento necesario para superar estos patrones de comportamiento y pensamiento destructivo. Mediante la implementación de un tratamiento de salud mental, las personas que luchan contra un trastorno de la alimentación pueden aprender nuevos métodos para lidiar con este problema, comprender cómo pueden nutrirse de manera saludable y enfrentar el pensamiento inadaptivo que contribuye a estos comportamientos y/o compulsiones problemáticos. Por último, el tratamiento de los trastornos de la alimentación puede prolongar la vida de una persona, misma que se encuentra en riesgo cuando los síntomas de un trastorno de la alimentación controlan su vida.

Causas y Factores de Riesgo de la Trastornos Alimentarios

Los siguientes factores de riesgo y causas son conceptos ampliamente aceptados por los profesionistas en salud mental y explican cómo y por qué una persona puede llegar a desarrollar un trastorno de la alimentación:

Factores genéticos: Si una persona tiene antecedentes familiares de un trastorno de la alimentación, existe una alta probabilidad de que dicha persona también desarrolle un trastorno similar. Debido a esta relación entre la prevalencia de los trastornos de la alimentación entre personas con genes similares, los expertos han determinado que la genética juega un papel en el desarrollo de los trastornos de la alimentación.  

Factores físicos: Existen varias causas físicas que pueden contribuir al desarrollo de un trastorno de la alimentación. Las investigaciones han concluido que cuando el hipotálamo de una persona no funciona correctamente, es posible que aparezcan ciertos trastornos de la alimentación, tales como la sobrealimentación compulsiva. Adicionalmente, algunos estudios han determinado que es más probable que una persona padezca de bulimia nerviosa si la pubertad ocurrió a una edad más temprana. Por último, si una persona tiene una predisposición genética de padecer de una enfermedad mental, el desequilibrio en los químicos del cerebro que es característico de las personas que sufren de otros padecimientos también puede causar un trastorno de la alimentación, tal como la anorexia, si los neurotransmisores no llegan a la homeostasis.

Factores ambientales: Las circunstancias y los factores ambientales a los cuales se expone una persona pueden tener una influencia significativa en las probabilidades de que dicha persona desarrolle o no los hábitos de la alimentación desordenada. Por ejemplo, si un individuo vive en una cultura que valora la delgadez o si está rodeado de personas que critican excesivamente el peso o la imagen corporal, existe una alta probabilidad de que dicho individuo desarrolle las distorsiones psicológicas comúnmente asociadas con un trastorno de la alimentación. Además, las personas que han sido víctimas de crímenes, hostigamiento psicológico/moral, abuso y/o abandono corren un mayor riesgo de desarrollar un trastorno de la alimentación.

Factores de Riesgo:

  • Ser mujer
  • Baja autoestima
  • Vivir en un entorno o en una cultura que valore la delgadez
  • Exposición al trauma, al estrés crónico, al abuso o al abandono
  • Ser víctima de hostigamiento psicológico o moral
  • Falta de aptitudes sanas para enfrentar los problemas
  • Antecedentes familiares de trastornos de la alimentación u otras enfermedades mentales
  • Preexistencia de enfermedades mentales o de otro tipo

Indicios y Síntomas de la Trastornos Alimentarios

Dependiendo del tipo de trastorno de la alimentación, es posible que varíen los indicios y síntomas indicativos de los patrones de la alimentación desordenada. Si usted o alguno de sus seres queridos está luchando contra un trastorno de la alimentación, es imperativo obtener el tratamiento necesario e implementarlo tan pronto como sea posible. A continuación se enlistan algunos síntomas sinónimos de los trastornos de la alimentación:

Síntomas del comportamiento:

  • Episodios recurrentes de sobrealimentación compulsiva
  • Comer cantidades excesivas de comida a pesar de no estar hambriento
  • Negarse a comer
  • Comer constantemente durante el día, sin importar la hora
  • Aislarse de la familia y los amigos
  • Hacer todo lo posible por tratar de complacer a los demás
  • Patrones de sobrealimentación compulsiva seguidos de vómito autoinducido
  • Abuso de laxantes, diuréticos o enemas
  • Hacer ejercicio excesivamente
  • Participar en conductas de alimentación ritualistas
  • Inventar excusas para no comer
  • Dietas o ayunos rígidos
  • Restringir o limitar el tipo de alimentos que se consumen
  • Negar el hambre
  • Participar en conductas ritualistas al preparar los alimentos
  • Pesarse frecuentemente
  • Omitir las comidas
  • Utilizar ropa más grande de la necesaria
  • Quejarse sobre el aspecto personal
  • Mirarse constantemente frente a un espejo
  • Comer a un ritmo mucho más rápido de lo que se considera como saludable
  • Ocultar comida o las envolturas de la comida
  • Comer solo como resultado de sentir vergüenza por la cantidad de alimentos ingeridos
  • Desmayos
  • Aislamiento social o retraimiento
  • Incapacidad para cumplir con las responsabilidades o los deberes

Síntomas físicos:

  • Energía excesiva
  • Aletargamiento
  • Estreñimiento
  • Intolerancia al frío / hipotermia
  • Hipotensión
  • Inflamación de los tejidos
  • Supresión del sistema inmunológico
  • Bajos niveles de hormonas
  • Pérdida de peso extrema / apariencia demacrada (adultos con un índice de masa corporal entre 17.0 y 18.5)
  • Peso bajo de acuerdo con la edad (niños y adolescentes solamente)
  • Incapacidad para lograr los objetivos de desarrollo físico, tales como las expectativas de altura según la edad (niños y adolescentes solamente)
  • Afecto apático
  • Anemia
  • Presencia de vello fino en los brazos y las piernas
  • Dolor abdominal
  • Deshidratación
  • Resequedad de la piel
  • Adelgazamiento del cabello / caída del cabello
  • Fragilidad de las uñas
  • Disminución en la densidad ósea / rotura de huesos
  • Presión arterial baja
  • Desaceleración de la frecuencia cardiaca / latidos irregulares del corazón
  • Retraso en el inicio del ciclo menstrual / ausencia total del ciclo menstrual (mujeres solamente)
  • Rotura de los vasos sanguíneos
  • Formación de callos o cicatrices en las manos o los nudillos
  • Estreñimiento debido al abuso de laxantes
  • Deshidratación
  • Sangrado interno
  • Cambios de peso
  • Decoloración de los dientes / caries
  • Escoceduras en la boca
  • Reflujo de ácido
  • Ulceras
  • Inflamación de las mejillas
  • Amarillamiento de la piel
  • Inflamación de las glándulas
  • Erosión del esmalte de los dientes debido a las purgas
  • Niveles anormales de azúcar en la sangre
  • Dolor en los huesos y las articulaciones
  • Dificultad para caminar
  • Dificultad para realizar distintos tipos de actividad física
  • Tener un índice de masa corporal mayor a 18.5 pero menor a 30 (personas que sufren de bulimia solamente)
  • Evacuaciones irregulares
  • Enrojecimiento de los ojos
  • Desequilibrio en los fluidos y/o electrólitos
  • Niveles bajos de potasio

Síntomas cognitivos:

  • Pensamiento perfeccionista
  • Deseo de controlar las situaciones y el entorno
  • Control deficiente sobre los impulsos
  • Mareo
  • Fatiga
  • Procesos de pensamiento rígido
  • Obsesiones, compulsiones o preocupaciones con la comida, el peso y/o la forma del cuerpo

Síntomas psicosociales:

  • Sentimientos de inutilidad
  • Temor intenso de subir de peso o de tener sobrepeso
  • Bajo rango de emociones
  • Irritabilidad
  • Agitación
  • Estado de ánimo depresivo
  • Sentimientos de disgusto con uno mismo
  • Sentimientos de vergüenza y culpabilidad
  • Niveles de ansiedad elevados
  • Baja autoestima
  • Baja autovaloración
  • Sentimientos de ineficacia
  • Cambios drásticos en el estado de ánimo

Si usted piensa que está teniendo una crisis o si tiene pensamientos de lastimarse a sí mismo o a otras personas, por favor llame al 9-1-1 o acuda de inmediato a la sala de emergencias más cercana.

Efectos de la Trastornos Alimentarios

Debido a que los trastornos de la alimentación pueden ser extremadamente perjudiciales para la salud física en general de una persona, no es raro que las personas que sufren de dichas enfermedades también presenten efectos de salud adversos. Es posible que ocurran los siguientes problemas de salud, tanto físicos como mentales, especialmente en aquellos que han luchado contra un trastorno de la alimentación durante un periodo de tiempo prolongado:

  • Desarrollo de un problema de abuso de sustancias
  • Desarrollo de otro padecimiento de salud mental
  • Agravamiento de los síntomas de un padecimiento de salud mental existente
  • Infertilidad
  • Ataques del corazón
  • Insuficiencia cardiaca
  • Obesidad
  • Prolapso rectal
  • Insuficiencia renal
  • Miopatía esquelética
  • Pérdida de masa muscular o debilidad de los músculos
  • Osteoporosis
  • Daños al sistema digestivo
  • Ruptura del estómago
  • Conductas autolesivas
  • Ideas suicidas que conlleven a intentos suicidas
  • Muerte

Además, hay otras áreas en la vida de una persona que pueden verse afectadas por la presencia de un trastorno de la alimentación. Las siguientes consecuencias son ejemplos de lo que podría ocurrir en la vida personal, académica o laboral de una persona:

  • Disminución en la cantidad y la calidad de las relaciones interpersonales
  • Dificultad para adaptarse a los cambios
  • Aislamiento social o retraimiento
  • Desempeño académico deficiente
  • Inasistencia escolar
  • Fracaso académico
  • Inasistencia al trabajo
  • Afectación del funcionamiento ocupacional
  • Pérdida del empleo
  • Dificultades financieras
  • Incapacidad para cumplir con las responsabilidades y/o los deberes
  • Divorcio

Trastornos Simultáneos

Las personas que sufren de un trastorno de la alimentación suelen cumplir con los criterios de diagnóstico de otros padecimientos de salud mental. En parte, esto se debe a que los síntomas de algunos trastornos de la alimentación pueden provocar la aparición de una enfermedad mental y viceversa. Además, es posible que se agraven los síntomas de un trastorno de la alimentación debido a la presencia de un trastorno concurrente. Las siguientes enfermedades mentales suelen ser comúnmente diagnosticadas junto con un trastorno de la alimentación:

  • Trastornos depresivos
  • Trastorno bipolar
  • Trastorno de estrés postraumático
  • Trastorno de adaptación
  • Trastornos de uso de sustancias nocivas
  • Trastornos de ansiedad
  • Trastornos de la personalidad
  • Trastorno obsesivo-compulsivo

Sin el Hospital San Juan Capestrano no hubiese podido superar mi tristeza. ¡Me encuentro eternamente agradecida por su ayuda!

– Isabella R.